Bien entrada la primavera, esta rama puede no tener hojas aún, pero por cierto se engalana colmada de flores amarillas. Contrastan los troncos verdes de este chañaral con el seco y crujiente pastizal amarillo detrás. Así se ve el Chañar cuando está en flor. El árbol no escatima en ostentar sus colores y aromas, puesto que compite con otras especies, como el Espinillo, para seducir y atraer a los insectos que lo polinicen. Estos escuetos Chañares se hacinan unos a otros en un montecillo que, si el hombre no interviniera, con el paso del tiempo se espesaría hasta volverse impenetrable.