Arboles Nativos de Córdoba y Argentina. Semillas y Plantines. Charlas, Cursos y Talleres.

Guía de Reconocimiento Ilustrada

Guía de Reconocimiento Ilustrada

Poco sabemos de nuestros árboles nativos. ¿Cómo podemos respetar y defender lo que no conocemos? Mucho menos sentir empatía y afecto. Esta guía de reconocimiento pretende sacar del anonimato y del desdén a nuestros árboles, para que, además de diferenciar una especie de otra, también aprendas la personalidad de cada uno, aquello que lo hace especial, y digno de nuestro respeto y cariño.

Esta guía, fruto de un trabajo colaborativo con el Museo Botánico de la Universidad Nacional de Córdoba, cuenta con bellas ilustraciones, provistas por su iconoteca, y con minuciosas descripciones, para facilitar el reconocimiento de las especies en la salida de campo. Esta primera edición contiene 18 especies de árboles y arbustos típicos de las sierras de Córdoba.

He aquí un canto a un mundo que desaparece, un homenaje a nuestros árboles ignorados y olvidados.

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Antigua barraca militar, ruinada, en un escondido lugar de las sierras de Córdoba.

El tiempo reclama estas ruinas, y dentro, el monte nativo crece, echando por tierra piedras, paredes y techos.

Cada vez que compramos una bolsa de carbón, ¿pensamos con qué se produce y de dónde viene?

Cuando compramos ladrillos, ¿pensamos con la leña de qué árbol se cocieron en los hornos?

Cuando alquilamos la cabaña en las sierras, ¿pensamos de dónde salieron los troncos con los que está construida?

Un árbol hermoso como el Quebracho Blanco tiene que caer para producir carbón, ladrillos y cabañas. Y lo peor, nadie lo sabe.

En el Valle de los Lisos, junto a ingentes moles de granito, este tabaquillo secular se alza, arrostrando incansablemente el viento y el frío de la montaña.

¿Te lo imaginas allá arriba, solitario, una larga noche de invierno, y detrás, por entre el ramaje yerto, el cielo, todo estrellado, claro y sereno?

El tabaquillo, junto con el Maytén, es el único árbol que medra en la implacable aspereza de estas alturas.

Si este vetusto ejemplar hablara, qué de historias contaría. ¡Quién supiera todas las tormentas, todos los vendavales, y los rayos, y los granizos, y los cielos estrellados, y las heladas, y las noches infinitas cerca del cielo que este solitario tabaquillo ha visto!