Aquí alternan frutos maduros y frutos inmaduros de Piquillín.
Los maduros vienen en colores rojo y negro. La variedad es clave para satisfacer todos los gustos.
El Sol fermenta el fruto, y dentro, el jugo se endulza, esperando su punto.
Parece casualidad que la luz, atravesando el fruto, lo encienda de un rojo intenso, pero acaso sea a propósito: una estrategia del Piquillín para hacer su fruto más atractivo y visible, y poder así esparcir más ampliamene su semilla. Si el fruto fuese más grueso, tal vez sería más opaco y por ende, menos vistoso.
Parece que fuera a reventar este fruto de Piquillín, de henchido y maduro.